Mindrelic es el apodo de un realizador que acaba de colgar en Internet este espectacular vídeo donde nos muestra algunos de los puntos más conocidos de la ciudad de New York ...
viernes, 14 de enero de 2011
Una vuelta al mundo por la mañana temprano
jueves, 13 de enero de 2011
De la indigencia a la fama
miércoles, 12 de enero de 2011
My sweet lord
El 29 de noviembre de 2002, conmemorando el primer aniversario de su muerte, McCartney, Starr, Eric Clapton, Tom Petty and the Heartbreakers, Jeff Lynne, Billy Preston, Joe Brown, Jools Holland, Sam Brown, Olivia Harrison y Dhani Harrison participaron junto a otros músicos en el Concert for George, celebrado en el Royal Albert Hall de Londres. En él, McCartney tocó "Something" acompañado de un ukelele, contando como anécdota que cuando solía visitar a Harrison en su casa después de cenar, George solía sacar un ukelele y tocar alguna canción. Asimismo, McCartney, Clapton y Starr se reunieron por primera vez en la canción "While My Guitar Gently Weeps" desde que fuera grabada en 1968. Los beneficios del concierto fueron cedidos a la organización The Material World Charitable Foundation que Harrison fundó en 1973.
viernes, 7 de enero de 2011
Los tres cafés
Entra un señor en un bar..., el camarero educadamente le pregunta:
- ¿Qué desea?
A lo que el señor le contesta:
- Quiero... 3 cafés.
- ¿3 cafés? - Le pregunta el camarero sorprendido.
- Si, uno para mí, otro para ti, y otro para la zorra de tu madre.- Le contesta el señor.
El camarero atónito y mosqueado se aguanta las ganas de darle un puñetazo por decoro y por temor a que le despidan, y piensa... quizás sea la última vez que venga por aquí, y no merece la pena.
Pone los tres cafés.
Al día siguiente el camarero acaba de abrir el bar, cuando de nuevo sorprendido ve como el mismo señor del día anterior entra en el bar.
El señor se acerca hasta él y le dice:
- Quiero que me ponga 3 cafés.
El camarero precavido por el día anterior le vuelve a preguntar
- ¿3 cafés?, a ver ¿para quién son?
El señor le contesta:
- Uno para mí, otro para ti , y otro para la zorra de tu madre.
El camarero no se aguanta las ganas, sale de la barra y le da una paliza de código rojo. Al final el señor se va casi sin poder caminar, pero el dueño del bar no despide al camarero puesto que ve que el comportamiento del camarero ha sido justificable.
Al día siguiente el camero colocaba las tazas de café, cuando todo incrédulo ve aparecer al señor por la puerta con un ojo morado, la pierna vendada, el brazo en cabestrillo. El señor se acerca a él y le dice:
- Quiero 2 cafés.
El camarero enrarecido le pregunta, dos cafés, para quién?,
- Uno para mí, y otro para la zorra de tu madre. Para ti no, que te pones muy nervioso...
- ¿Qué desea?
A lo que el señor le contesta:
- Quiero... 3 cafés.
- ¿3 cafés? - Le pregunta el camarero sorprendido.
- Si, uno para mí, otro para ti, y otro para la zorra de tu madre.- Le contesta el señor.
El camarero atónito y mosqueado se aguanta las ganas de darle un puñetazo por decoro y por temor a que le despidan, y piensa... quizás sea la última vez que venga por aquí, y no merece la pena.
Pone los tres cafés.
Al día siguiente el camarero acaba de abrir el bar, cuando de nuevo sorprendido ve como el mismo señor del día anterior entra en el bar.
El señor se acerca hasta él y le dice:
- Quiero que me ponga 3 cafés.
El camarero precavido por el día anterior le vuelve a preguntar
- ¿3 cafés?, a ver ¿para quién son?
El señor le contesta:
- Uno para mí, otro para ti , y otro para la zorra de tu madre.
El camarero no se aguanta las ganas, sale de la barra y le da una paliza de código rojo. Al final el señor se va casi sin poder caminar, pero el dueño del bar no despide al camarero puesto que ve que el comportamiento del camarero ha sido justificable.
Al día siguiente el camero colocaba las tazas de café, cuando todo incrédulo ve aparecer al señor por la puerta con un ojo morado, la pierna vendada, el brazo en cabestrillo. El señor se acerca a él y le dice:
- Quiero 2 cafés.
El camarero enrarecido le pregunta, dos cafés, para quién?,
- Uno para mí, y otro para la zorra de tu madre. Para ti no, que te pones muy nervioso...
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