domingo, 28 de agosto de 2011
Lanzador de pelotas para perros
¿Que hace un ingeniero cuando esta aburrido y tiene un perro? pues la respuesta la tenéis en este curioso vídeo youtube donde se puede observar un pasillo como el de cualquier casa del mundo y ahí una pequeña maquina donde el perro de la casa deja caer una pelota… a lo que la maquina se inclina y se la lanza como si de una persona se tratase, ejje el invento esta bastante bien si tu perro es de esos que no te deja en paz con la pelotita y no tienes todo el tiempo del mundo para dedicarle..
Como veréis seguro que mas de uno de ustedes no les importaría comprar un cacharro de estos y así olvidarse del perro jejejje, bueno ahí les dejo el video youtube para que lo disfruten.
Como veréis seguro que mas de uno de ustedes no les importaría comprar un cacharro de estos y así olvidarse del perro jejejje, bueno ahí les dejo el video youtube para que lo disfruten.
En el vídeo siguiente veremos un invento que se comercializa. Ahora hablamos de GoDogGo, un producto para perros que lanza pelotas de tenis cada 7-15 segundos a una distancia de 4 a 9 metros teniéndo una autonomía de 5 horas.
Su precio es de 120 €, bastante caro… ¡Pero tengamos en cuenta que nos ahorramos tirarle la pelota al perro!
Su precio es de 120 €, bastante caro… ¡Pero tengamos en cuenta que nos ahorramos tirarle la pelota al perro!
No me quiero imaginar la cara del perro cuando nos mire con cara de decir: “¿Por qué? no me la tiras tu, tontolaba?”
Parece que ese granuja se lo pasa bien, pero la verdad es que preferiría jugar con el perro quitándole la pelota y tirándosela yo mismo, ya que de esa manera tendría que estar ahí para volverlas a meter al cubo. Ahora bien, si le enseñamos al animal a meterlas en el cubo para que vuelva a salir sí que sería bueno, ya que el perro jugaría cuando quisiera.
sábado, 27 de agosto de 2011
DENUNCIA SOCIAL: mi indignación por los pistachos cerrados que vienen en las bolsas
Ayer estaba comiendo una bolsita de pistachos cuando, señoras y señores, aunque parezca increíble, encontré un pistacho cerrado. Es decir, un pistacho sin tostar, cerrado, sin aberturas ni fisuras posibles por las que meter la uña y así poder abrirlo.
Pero para mayor sorpresa y desconcierto, según fui consumiento aquel nutritivo aperitivo de frutos secos, encontré otro. Y luego otro. En total (atención) ...
7 PISTACHOS CERRADOS
¿Cómo se puede vender algo así? ¿Qué clase de compañía sin escrúpulos tima a la gente de esa manera?
Aquí están las pruebas. Voy a señalar los pistachos que están cerrados con un círculo rojo. Así remarcaré mi nivel de indignación y os demostraré que voy muy en serio con este asunto.
Pienso mandar una carta de queja. Y si fuera necesario, interpondré la denuncia pertinente.
Quiero justicia.
Sé que sería fácil abrirlos o tirarlos a la basura. Sé que sería fácil levantarme a coger un cascanueces. O tal vez, usar los dientes... Pero, ¿y si la gente fuera así de conformista? ¿Y si todos abandonásemos tan fácilmente?
¿Y si la primera mujer negra que se sentó en la zona de blancos de un bus hubiera pensado "bah, que más da, soy negra, mejor me siento con los míos"?
¿Y si la juventud hippie que salió a la calle en los 60 hubiera dicho "la guerra de Vietnam no tiene solución, vamos a escuchar a The Doors y a meternos LSD por las retinas"?
Pero eso no pasó. ¿Porque? Porque la mujer negra estaba harta de las injusticias (y porque los hippies estaban tan colocados que creyeron que realmente podían cambiar el mundo lanzando margaritas).
Otro primer plano de los pistachos, para que veáis que no miento.
Los he numerado para que veáis que no exagero: 7 PISTACHOS CERRADOS, señoras y señores. ¿No es indignante? A continuación hay otro primer plano en el que se ve claramente que están herméticamente cerrados.
Señoras y señores: hay que combatir las injusticias.
Y por eso, he decidido lo siguiente: voy a enviar en un sobre los pistachos cerrados para exigir que me devuelvan el dinero.
Por supuesto, usaré un sobre acolchado (¡no quiero que se rompan durante el transporte!). Además, voy a incluir una carta de queja cuyo contenido os aseguro que será demoledor, ligeramente grosero y nada agradable.
Este es el sobre que voy a mandar. En el envoltorio de los pistachos no ponía la dirección del fabricante, pero con estas señas confío en que el cartero sabrá entregarla a quien corresponda.
¡Basta de abusos! Os mantendré informados de mi dura batalla contra la industria del pistacho.
Fuente: koalas kamikazes.
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